Consejos de lavado

Teje, y ¡que lo sepa todo el mundo!
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La lana es un tejido natural que precisa de una serie de cuidados en su lavado, para evitar que se deforme y se avejente antes de tiempo.

Como con cualquier otra prenda de ropa, el primer paso es mirar las instrucciones que especifica la etiqueta. Si se trata de una prenda hecha a mano, es importante haber guardado la etiqueta de los ovillos de lana de usamos para tejerla.

Antes de empezar el proceso de lavado, ya sea a mano o a máquina, también es recomendable vaciar todos los bolsillos y quitar todos los accesorios de metal, madera u otros materiales que se puedan sacar. Igualmente, es mejor lavar la prenda con la cremalleras cerradas y los botones abrochados, para evitar que se deforme.

Otra recomendación general es usar jabones especiales para lana o prendas delicadas, que son más suaves y no contienen lejías.

Lavar a mano

Cuando lavamos una prenda de lana a mano, la temperatura del agua debe ser templada, no superando los 35º. Las temperaturas altas afectan a la fibra y la apelmazan.

En un barreño o un recipiente adecuado, mezclamos el agua con un jabón especial para lanas y lo agitamos para que se distribuya por igual. Metemos la prenda en el agua jabonosa y la apretamos suavemente, procurando no estirarla, retorcerla o frotarla con fuerza, para que no se deforme.

Para enjuagarla, usamos también agua templada. En el primer enjuague se puede añadir un poco de suavizante, y en el último unas gotas de vinagre para fijar el color y dejar la lana más esponjosa.

Y para escurrir, oprimimos la prenda sin estrujarla, sólo apretando para que suelte el agua, pero sin retorcerla.

Lavar a máquina

Si optamos por lavar a máquina, hay que seguir también una serie de instrucciones.

Lo primero es elegir programa especial para lana o prendas delicadas, que no use centrifugado, y una temperatura adecuada, no superior a 30º. Si se trata de lanas muy delicadas, como mohair o cachemire, lo mejor es lavar en agua fría. Así evitaremos que la prenda encoja o se deforme.

Al no usar el centrifugado, la ropa saldrá de la lavadora con demasiada agua. Para eliminar ese exceso de humedad y absorber parte del agua, lo mejor es envolver la prenda en una toalla grande y apretarla.

También se puede meter la prenda en una bolsa de tela y darle un centrifugado suave.