Valverde de La Vera, el pueblo a la sombra del ganchillo

Teje, y ¡que lo sepa todo el mundo!
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Para los que piensen que el crochet no es para el verano, que se den un paseo en agosto por Valverde de la Vera, en la provincia de Cáceres. Por todos es sabido que en Extremadura hace bastante calor, pero en este bonito pueblo han encontrado una creativa y sorprendente manera para protegerse del sol: han cubierto sus calles con parasoles de bolsas recicladas tejidas con “ganchillo XXL”. Un regalo para la vista y pequeño alivio para la piel.

Tejiendo la calle” es el nombre de este proyecto colaborativo que nació en 2013, está abierto a todo el mundo que quiera participar y ayuda no sólo a mantener el entorno limpio y a promover el reciclaje, sino que también fomenta las relaciones entre los vecinos, los que estén de paso por este pequeño municipio y las relaciones intergeneracionales.

“Reutilizamos bolsas de la compra o de basura que transformamos en largas tiras que son después tejidas. Las piezas resultantes son ligeras, impermeables y permiten ser almacenadas ocupando poco espacio. Pueden volver a utilizarse de año en año.”
Marina Fernández Ramos + Tejedoras de Valverde de La Vera + Asociación Cultural La Chorrera

Para fabricar estos inmensos y originales parasoles, emplean la técnica tradicional del ganchillo, pero a gran escala, con ganchillos XXL, como los que se usan para tejer el trapillo, para abarcar mayores superficies. En cuanto a los diseños, se deciden colectivamente, siguiendo patrones tradicionales de ganchillo, y se van incorporando nuevas ideas según aparecen nuevos participantes.

En los meses previos a la instalación cada participante va tejiendo sus piezas de manera individual, o asociándose con otras personas. Y una vez al mes realizan talleres de producción, con encuentros en la plaza del pueblo, para compartir experiencias y conocimientos. Allí, las más expertas tejedoras comparten su “saber” con las primerizas, convirtiéndose también así en una pequeña escuela de crochet y un punto de encuentro para personas de distintas generaciones.

La actividad está dirigida por Marina Fernández Ramos, y su organización se gestiona a través de la Asociación Cultural y Juvenil La Chorrera.

“La instalación que se realiza ayuda a expresar la propia identidad del lugar, y se convierte en soporte de las intenciones y deseos de los participantes en el proyecto. Acoge a los visitantes y colabora en la elaboración de un ambiente con espíritu de celebración. Las piezas funcionan como protectores solares durante el día y llevan incorporada luz por la noche, mostrando el camino a la plaza del pueblo, centro principal de encuentro durante las fiestas”, cuentan desde la Asociación.

“Es importante reconocer el valor de las labores realizadas históricamente por mujeres para la autogestión de sus propios hogares. En Tejiendo La Calle estos elementos domésticos autoproducidos se convierten en una obra colectiva para toda la comunidad”, concluyen.

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